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Si alguna vez has subido la famosa cuesta de Salinas hacia Cayey en un carro de gasolina cargado, conoces bien esa sensación: el motor gritando, la transmisión buscando el cambio correcto y ese pequeño "retraso" al pisar el acelerador.
Existe el mito de que los vehículos eléctricos, al ser SUV espaciosas, "sufren" en las cuestas. La realidad es todo lo contrario: el terreno de Puerto Rico es donde un Kia eléctrico más brilla.
La diferencia principal entre un motor de combustión y el motor eléctrico del Kia EV9 es cómo entregan la fuerza.
Esto significa que si estás detenido en una luz en plena cuesta en Naranjito o subiendo hacia Adjuntas con las tres filas de asientos llenas, la respuesta es inmediata. No hay ruidos forzados ni esperas; el EV9 se mueve con una agilidad que dejaría atrás a cualquier SUV de gasolina de su categoría.
Lo que sube, tiene que bajar, y ahí es donde ocurre la magia del Frenado Regenerativo. En un auto convencional, al bajar por la PR-52 hacia el sur, gastas los frenos y desperdicias energía en forma de calor. En tu Kia:
La Kia EV9 no es solo grande y cómoda; es una máquina de precisión diseñada para conquistar nuestra geografía. Con tracción en todas las ruedas (AWD) disponible, las carreteras mojadas o las pendientes empinadas de la Isla se sienten como un paseo por el vecindario.
No hay descripción que le haga justicia a la sensación de potencia silenciosa de un Kia eléctrico hasta que te sientas detrás del volante.
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